Palabras mágicas

A la hora de hablar de cortesía y generar un buen clima de convivencia, existen una serie de palabras cuando nos comunicarnos con los demás que han pasado en muchas ocasiones a un segundo plano.

Palabras con valor, con esencia, que podemos calificar de mágicas y que con su uso se favorecen las relaciones sociales mientras a su vez potenciamos una muestra de atención con las personas con las que interactuamos en nuestro día a día; por favor, gracias, disculpe, hola y adiós.

Y ya que estas palabras mágicas se aprenden desde pequeños, y a través de la creatividad mimética en la que copiamos todo lo que vemos de nuestros superiores, serán los padres y educadores los responsables de enseñar la fuerza que estas 5 palabras suponen, en una respuesta acorde, en una sonrisa de vuelta y en la resolución de un problema sin mayor consecuencia.

Analicemos cada una de ellas y cómo utilizarla correctamente.

Hola: cuando llegamos a algún lugar o llega otra persona al lugar en el que nos encontramos, es una fórmula coloquial de hacerte ver y hacer ver que estas atento a quienes llegan.

Adiós: al igual que saludamos al entrar, cuando nos marchamos nosotros o alguien que se encuentra en la sala, también hay que despedirle, siendo adiós la formula mas habitual para ello.

Por favor: siempre que pidamos algo, debemos utilizar estas dos palabras para ello. muestra de respeto  y educación.

Gracias: cuando pidamos por favor y nos hayan dado lo que habíamos pedido,  deberemos corresponder con un gracias.

Perdón:  si hemos cometido algún error o hemos hecho algo mal, pedir disculpas diciendo perdón o perdone será lo mas adecuado, siendo una muestra de rectificación y respeto.

Estos vocablos que forman parte de la comunicación verbal, deberán utilizarse con una fórmula de comunicación no verbal acorde. El decir estas palabras es importante, pero el cómo se dicen también. Usar un tono medio, una sonrisa cuando decimos por favor, hola, gracias y un gesto mas serio con el disculpe y el adiós, ayudarán a que estas palabras mágicas hagan todo su efecto.

Por tanto, desde Little Etiqueta defendemos el uso de las 5 palabras mágicas, términos tradicionales que significan educación, tolerancia y compromiso con los demás.

Vamos al cine con niños

Como todo lugar público, el cine tiene un manual de comportamiento, que si bien no está escrito en ningún sitio, todo el mundo lo conoce. Al ser un espacio compartido existen ciertas normas de educación y respeto que nunca deberíamos olvidar, sobre todo si pretendemos ir al cine con niños.

Hay ciertos adultos que salen más estresados de la sala de lo que entraron, y es que controlar a un menor durante una hora y media, si no se han dado pautas previas, puede ser una experiencia agotadora.

Por regla general, a la gente se le encienden las alarmas (no me neguéis que no os pasa lo mismo) si está sentado en su butaca y ve que se le acerca peligrosamente una familia con niños.

Sin embargo, los niños, aún en edad preescolar, ya son capaces de entender que su comportamiento impacta en los demás. Hay que explicar a los pequeños lo que esperamos de ellos, y lo que es socialmente aceptable. Estas normas incluyen pautas que demuestren educación hacia las otras personas que acuden al cine, como no levantarse del asiento o no chillar en mitad de la película.

El problema no está en los niños, sino en los padres, quienes ven en la sala del cine un sustituto de una niñera. Si un pequeño se aburre, hace lo que sea para divertirse: ruido, saltar…. molestar al fin y al cabo. Y son los padres los que no hacen nada para controlarlos.
Estas son algunas reglas de etiqueta para ir a ver (plácidamente) una película con niños:

  • Respeta la edad para la que está recomendada la película. El cine puede ser una experiencia abrumadora para un niño pequeño. No es lo mismo ver un vídeo en casa que en una sala a oscuras. Para ellos, los actores son enormes, y los efectos de sonido pueden dar miedo. Así que no vale la excusa de “sacar al hijo de casa” para forzarle a ver Terminator.
  • Si el niño llora, no molestes a los demás intentando calmarlo en la sala. Es mejor sacarlo fuera y hablar con él o abrazarlo hasta que se le pase.
  • Nunca hay que forzar al niño a ver una película, si sabes que le va a dar miedo. Este año celebré el cumpleaños de mi hija con sus amigos viendo “Jurassic World”. Una de las mamás me dijo que su hija no iba a venir porque le daban miedo los dinosaurios. Pues ya está. Luego las niñas comieron juntas la tarta. Ir al cine no tiene que ser una mala experiencia ni para el peque ni para todos los que le rodean.

  • La gente paga su entrada para ver en silencio la película, así que ahórrate las ganas de explicarle al nene lo que va pasando “mira, ahora la besa” “huy, si el perrito es verde…
  • Un niño no es un adulto, así que prepárate para ir al baño varias veces.
  • No hay nada más molesto que te estén pateando la espalda mientras ves una película. El respaldo de la silla de enfrente es parte del espacio de la persona que pagó por ese asiento. No permitas que le de patadas, ni que suban los pies.
  • Si vas a la hora de la merienda, ten prevista la comida y la bebida que vas a dar al niño. Es muy molesta la persona que se levanta en medio de la película varias veces e interrumpe a alguien que está concentrado en la pantalla. “Con permiso” pueden ser dos palabras muy odiosas .
  • Hablando de la comida, un cine no es un picnic. No ya hay que ser cuidadoso con los sonidos de plásticos, celofanes que se abren, pajitas que sorben como si no hubiese un mañana.… sino también con los olores. No todo vale.
  • Si el niño se aburre, no vale calmarle con el móvil. Aunque esté jugando en silencio, el resplandor de la pantalla es sumamente brillante y molesto para los que están alrededor. Mejor lo asumes, te levantas y te vas.

Fuentes fotografías: Pixabay – Garuyo

¿Por qué nace Little Etiqueta?

En una sociedad que evoluciona a ritmos agigantados pero sin dejar de mirar hacia las tradiciones, es necesario parar y poner orden para que la adaptación al futuro sea flexible, adecuada y en sintonía con cada comunidad.

En esa celeridad por cambiar es donde perdemos muchos detalles que ayudan a la denominada tolerancia, tanto recordando prácticas y costumbres como creando otras nuevas a raíz de las nuevas formas de comunicación y entendimiento en la que nos vemos inmersos.

Son las generaciones mas jóvenes las que encuentran cierta carencia de valores y metodologías que complementen estos aspectos, siendo el protocolo y más concretamente la etiqueta, una herramienta que ayuda a asimilar y reflejar respeto, cortesía, madurez y en conclusión, avanzar en los comportamientos sociales de las generaciones más jóvenes.

En el mismo sentido y mirando a nuestro alrededor, es en las edades tempranas cuando se deben reforzar aspectos como la empatía y el compromiso dentro de una nueva sociedad intercultural.

Hablando en una cafetería, surgió la idea de crear este proyecto tan ilusionante. Llamadas, ideas, reuniones, risas, esfuerzo… un reto para nosotras el poder contribuir con nuestro conocimiento, experiencia y una metodología creada por nosotras mismas a que niños y jóvenes aprendan pautas y valores a través del protocolo y la etiqueta para en definitiva poder hablar de una cosa: convivencia.

Por ello pensamos que una serie de talleres y formaciones personalizadas que pongan de manifiesto la importancia de saber comportarse en diferentes ámbitos y que potencien las buenas conductas y la evolución con las nuevas formas de comunicarse es necesario e indispensable para hablar de progreso.

Con arreglo a demostrar la trascendencia y el peso que la formación en etiqueta, saber estar y comportamiento supone, nace Little Etiqueta. Porque la base, comienza desde pequeños.