¡Un niño en mi boda!

Hay veces, que sin quererlo, los niños se convierten en los protagonistas absolutos de las bodas. Y es que reconozcámoslo, los pequeños quedan preciosos vestidos con traje y corbatitas, o con coronas de flores alrededor de sus ricitos pero….

Un niño es un niño, y como tal, no entiende de protocolos. Si se aburre, te lo va a hacer saber. A ti, a los novios y al maître como lo pille por delante.

Hay que tener mucho cuidado a la hora de pensar dar un papel protagonista a un niño en una ceremonia, sobre todo si éste es pequeño. La mayoría de las veces, las madres emperifollan con más o menos cuidados al rorro, y luego le dicen “llevas este cojincito hasta el altar” o “vas tirando pétalos por ese pasillito” (sí, es que las madres, por alguna razón ignota, tienden a acumular diminutivos hasta el infinito, como si por ello les fuesen a entender más).

Por otra parte, cada vez hay más parejas que se casan cuando ya tienen hijos, y desean darle un papel protagonista. Y no se puede dudar que las fotos son mucho más tiernas y espontáneas cuando hay niños presentes. Una gran idea para realzar una boda puede ser crear un cortejo con varios niños (suelen ser hijos de amigos, sobrinos…) y vestirlos todos iguales, en concordancia con los colores de la boda. Si todo sale bien, el resultado es muy elegante y espectacular. El problema es cuando no…

Y luego hay que pensar que tras esos dos minutos de “desfile” hay que ver cómo se entretienen en la fiesta posterior. Y dónde se van a colocar durante la ceremonia. ¿Se os ha olvidado ya a Froilán dando patadas a la sobrina de doña Letizia?